Pero la gran incógnita al empezar la universidad no es la carrera con la que empiezas, sino la salida profesional que acabas eligiendo para trabajar el resto de tu vida.
Escogí Traducción e Interpretación básicamente porque combinaba dos cosas que para mí eran, y a día de hoy siguen siéndolo, esenciales. Buscaba una carrera en la que se combinasen varios idiomas pero a la vez no quería que mi futuro estuviera limitado, o mejor dicho determinado, a la docencia. Por eso es que no escogí Filología; quise optar por un abanico más amplio de oportunidades y hasta el momento creo que no me he equivocado con mi elección. Estoy muy contenta con la carrera ya que poco a poco voy cogiendo soltura y voy confiando más en mis capacidades como futura traductora e intérprete.
Sin embargo, a veces me viene la duda que me lleva rondando la cabeza desde hace un tiempo...¿Traductora o intérprete?
Si finalmente me decidiera por la traducción, sería para dedicarme a algo relacionado con el tema de multimedia (televisión, radio, etc), cosas audiovisuales. Pero, si por otro lado, me decantara por la interpretación me encantaría ser intérprete simultánea ya que es una especialidad que me llama mucho la atención, especialmente de cara a conferencias y congresos. Por lo que tengo entendido es un trabajo que conlleva un gran esfuerzo y que se realiza por turnos dada su intensidad, pero si algún día llego a trabajar de ello, lo haré con la misma ilusión que cuando soñaba con hacerlo.

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